Hola amigos bueno acá les traigo un aporte sobre biología, me intereso porque alguien me habló (porque sabe que enseño y me gusta la lógica) del argumento de la complejidad irreducible. Bueno decidí primero informarme de esa persona y me dijo que mejor mejor me daría un ejemplo y me habló de la "maravilla" del ojo y que por esa "maravilla" se llega a que existe un diseñador inteligente. Bueno el argumento no es válido porque sencillamente tendría que demostrar que no puede haber "maravillas" sin que algún diseñador inteligente haya intervenido. Pero bueno para no dejar a esa persona con esa respuesta que seguro no la convencería (pues la lógica no es su fuerte) decidí investigar más. Averigüé lo que la biología dice al respecto me y pues me alegra que la ciencia responda a las cuestiones que se le hacen. Hay muchas que aún no contesta pero la ciencia avanza. Recuerden que en sólo cuatro siglos el método científico nos ha llevado de mirar el cielo hasta pisar la luna. Bueno no siendo más les dejo la respuesta que da la biología y como esta muestra que el ojo humano ES PRODUCTO DE LA EVOLUCIÓN SIN QUE NINGÚN CREADOR INTERVINIERA.
¿Como pensar que tal maravilla puede formarse por una serie de cambios graduales? ¿alguien puede imaginar "medio ojo" funcionando?. Tales alegatos son profusamente utilizados por los creacionistas, a pesar de que también han sido contestados desde hace años.
El engaño que entraña este argumento consiste en afirmar la imposibilidad de que funcione medio ojo. Obviamente: la biología evolutiva no pretende que la evolución se haya desarrollado formando un cuarto de ojo, medio ojo y un ojo entero. Esto vuelve a ser una falsedad.
La evolución del ojo tiene lugar a partir de estructuras fotosensibles más simples -no incompletas- y está profusamente documentada en la literatura científica, con multitud de organismos vivos que presentan distintos estados de complejidad. El propio ojo humano -y problablemente el de todos los vertebrados- se desarrolló a partir de órganos más sencillos a los que se incorporaron estirpes celulares de células fotosensibles procedentes de tejido cerebral (Arendt et al. 2004). En ningún momento hubo "medio ojo", sino ojos más simples.
Los órganos más sencillos los encontramos en algunos organismos unicelulares, como el protista Euglena, donde un orgánulo fotosensible conectado al flagelo le permite distinguir entre luz y oscuridad, para desplazarse en función de ésta ( Wolken, 1977; Suzuki et al. 2003). Este primer paso no puede considerarse un ojo como tal: ni distingue formas, ni produce imágenes, únicamente detecta luz o ausencia de ésta.
Un órgano de la visión algo más complejo aparece ya en algunos animales pluricelulares como los anélidos, donde un grupo de células epidérmicas sensibles a la luz se conectan con fibras nerviosas subyacentes (Hickman et al., 2006). Tampoco son verdaderos ojos, dado que no forman imágenes y solo informan de luces y sombras; por eso se denominan manchas oculares u ocelos.
El siguiente paso consiste en invaginar la superficie fotorreceptora, formando una "copa" fotosensible. La ventaja de esta nueva estructura es que permite un mayor número de células en el mismo espacio y a su vez es capaz de detectar la dirección de los rayos lumínicos en función de la cara de la copa que resulta estimulada. Ojos de este tipo aparecen, por ejemplo, en el gasterópodo Patella.
A partir de aquí, la estructura se va complicando, adoptando la forma de una cámara esférica abierta (p.e. en los géneros Haliotis y Nautilus), un ojo cerrado sin lente (p.e. géneros Helix y Turbo) e incluso ojos cerrados y con lente (p.e. géneros Murex y Nucella).
En otros muchos grupos animales aparecen ojos y ocelos con distinto grado de complejidad, incluso con estructuras muy diferentes como los ojos compuestos de los insectos. De hecho, se piensa que el ojo ha evolucionado de forma independiente en distintos grupos animales.
En los vertebrados, los fotorreceptores responden a la luz en función de los pigmentos visuales que se encuentran en la bicapa lipídica de los repliegues de los conos y discos membranosos de los bastones. Estos últimos contienen rodopsina y permiten la visión en condiciones de baja luminosidad. Los conos contienen tres tipos diferentes de pigmentos y son responsables de la percepción del color. Recientemente, Arendt y colaboradores (Arendt et al. 2004) han demostrado que estas células fotosensibles de los vertebrados -incluyendo al ser humano- son similares a ciertas células cerebrales de un gusano marino, Platynereis dumereili, cuya migración posterior explicaría el desarrollo de nuestros ojos, diferentes al de los que encontramos en invertebrados.
Por último, existe otro aspecto, ya esbozado por Darwin, que es incompatible con la doctrina del diseño inteligente: las imperfecciones. La existencia de "fallos en el diseño", como el punto ciego del ojo de los vertebrados o la disposición invertida de las neuronas retinianas, pueden explicarse bajo la interpretación evolutiva dado que ésta trabaja sobre estructuras existentes, modificándolas y adaptándolas sin un diseño previo. Esto produce configuraciones que no suelen ser óptimas, sino solamente funcionales. Cabría esperar que un diseñador evitara estos errores, salvo que hablemos -más que de un diseñador- de un "chapucero inteligente".
Bueno amigos eso fue todo (los amigos biólogos me dispensarán que haya algún nombre científico que no esté en cursiva)
Amigos: ref="/kenshinhyuuga" data-uid="9752194" class="hovercard">kenshinhyuuga, ref="/tauroth" data-uid="5516366" class="hovercard">tauroth (espero que no me des duro por lo de los nombres científicos que no estén en cursivas), ref="/elvieeejo" data-uid="8471819" class="hovercard">elvieeejo, espero que lo lean y les agrade.
El ojo que no ve
¿Como pensar que tal maravilla puede formarse por una serie de cambios graduales? ¿alguien puede imaginar "medio ojo" funcionando?. Tales alegatos son profusamente utilizados por los creacionistas, a pesar de que también han sido contestados desde hace años.
El engaño que entraña este argumento consiste en afirmar la imposibilidad de que funcione medio ojo. Obviamente: la biología evolutiva no pretende que la evolución se haya desarrollado formando un cuarto de ojo, medio ojo y un ojo entero. Esto vuelve a ser una falsedad.
La evolución del ojo tiene lugar a partir de estructuras fotosensibles más simples -no incompletas- y está profusamente documentada en la literatura científica, con multitud de organismos vivos que presentan distintos estados de complejidad. El propio ojo humano -y problablemente el de todos los vertebrados- se desarrolló a partir de órganos más sencillos a los que se incorporaron estirpes celulares de células fotosensibles procedentes de tejido cerebral (Arendt et al. 2004). En ningún momento hubo "medio ojo", sino ojos más simples.
Los órganos más sencillos los encontramos en algunos organismos unicelulares, como el protista Euglena, donde un orgánulo fotosensible conectado al flagelo le permite distinguir entre luz y oscuridad, para desplazarse en función de ésta ( Wolken, 1977; Suzuki et al. 2003). Este primer paso no puede considerarse un ojo como tal: ni distingue formas, ni produce imágenes, únicamente detecta luz o ausencia de ésta.
Un órgano de la visión algo más complejo aparece ya en algunos animales pluricelulares como los anélidos, donde un grupo de células epidérmicas sensibles a la luz se conectan con fibras nerviosas subyacentes (Hickman et al., 2006). Tampoco son verdaderos ojos, dado que no forman imágenes y solo informan de luces y sombras; por eso se denominan manchas oculares u ocelos.
El siguiente paso consiste en invaginar la superficie fotorreceptora, formando una "copa" fotosensible. La ventaja de esta nueva estructura es que permite un mayor número de células en el mismo espacio y a su vez es capaz de detectar la dirección de los rayos lumínicos en función de la cara de la copa que resulta estimulada. Ojos de este tipo aparecen, por ejemplo, en el gasterópodo Patella.
A partir de aquí, la estructura se va complicando, adoptando la forma de una cámara esférica abierta (p.e. en los géneros Haliotis y Nautilus), un ojo cerrado sin lente (p.e. géneros Helix y Turbo) e incluso ojos cerrados y con lente (p.e. géneros Murex y Nucella).
En otros muchos grupos animales aparecen ojos y ocelos con distinto grado de complejidad, incluso con estructuras muy diferentes como los ojos compuestos de los insectos. De hecho, se piensa que el ojo ha evolucionado de forma independiente en distintos grupos animales.
En los vertebrados, los fotorreceptores responden a la luz en función de los pigmentos visuales que se encuentran en la bicapa lipídica de los repliegues de los conos y discos membranosos de los bastones. Estos últimos contienen rodopsina y permiten la visión en condiciones de baja luminosidad. Los conos contienen tres tipos diferentes de pigmentos y son responsables de la percepción del color. Recientemente, Arendt y colaboradores (Arendt et al. 2004) han demostrado que estas células fotosensibles de los vertebrados -incluyendo al ser humano- son similares a ciertas células cerebrales de un gusano marino, Platynereis dumereili, cuya migración posterior explicaría el desarrollo de nuestros ojos, diferentes al de los que encontramos en invertebrados.
Por último, existe otro aspecto, ya esbozado por Darwin, que es incompatible con la doctrina del diseño inteligente: las imperfecciones. La existencia de "fallos en el diseño", como el punto ciego del ojo de los vertebrados o la disposición invertida de las neuronas retinianas, pueden explicarse bajo la interpretación evolutiva dado que ésta trabaja sobre estructuras existentes, modificándolas y adaptándolas sin un diseño previo. Esto produce configuraciones que no suelen ser óptimas, sino solamente funcionales. Cabría esperar que un diseñador evitara estos errores, salvo que hablemos -más que de un diseñador- de un "chapucero inteligente".
Bueno amigos eso fue todo (los amigos biólogos me dispensarán que haya algún nombre científico que no esté en cursiva)
Amigos: ref="/kenshinhyuuga" data-uid="9752194" class="hovercard">kenshinhyuuga, ref="/tauroth" data-uid="5516366" class="hovercard">tauroth (espero que no me des duro por lo de los nombres científicos que no estén en cursivas), ref="/elvieeejo" data-uid="8471819" class="hovercard">elvieeejo, espero que lo lean y les agrade.
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3/19/2014
st
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