jueves, 30 de mayo de 2013

La rivalidad y el odio entre los equipos de fútbol platenses no conoce de treguas. Perder un "trapo" para una hinchada es de las peores ofensas, y es por eso que las defienden con los dientes. Para muchos es folklore, pero para la mayoría es delincuencia. En el último tiempo una serie de sucesos reavivaron este enfrentamiento y en las autoridades reina la preocupación.

Se sospecha que los hinchas del lobo compraron con 50 mil pesos un telón que estaba en discordia entre las distintas facciones de la barra de Estudiantes y fue quemado en los festejos por el ascenso en 7 y 50. Ese mismo "trapo" nunca se vio en las canchas porque tendría pedido de captura policial por la sangrienta interna que estalló en la última década en la popular albirroja, pero quien lo guardaba decidió negociarlo para perjudicar a la facción opuesta. La bandera había sido realizada para el partido de despedida de Juan Sebastián Verón, pero como ni este ni la dirigencia solventaron los gastos, los intereses pesaron más que la pasión y el pedazo de tela tuvo precio. De esta manera, un sector de la tribuna de Gimnasia desembolsó el dinero para mejorar su reputación en las gradas del Juan Carlos Zerrillo.


Como venganza por el hecho, un grupo de hinchas de Estudiantes salió a "cazar triperos". No solo robaron varias banderas durante los festejos de la noche, también se apoderaron de varias a la luz del día. Estos sujetos no solo se apropiaron de pedazos de tela, también sustrajeron un bombo con platillo a gimnasistas del Mondongo.

En el ambiente "tribunero" argentino, el "robo de trapos" existe desde hace décadas. NOVA se reunió con dos hinchas platenses que viajan siguiendo a sus equipos por todo el país y conocen el tema muy bien. "En el último tiempo, los 'afanos' no se producen en un enfrentamiento entre las hinchadas, como antes; hay gente que hace un proceso de inteligencia durante semanas y dan el golpe cuando la víctima está más desprotegida, por ejemplo cuando está llegando a su casa, muchas veces con armas", admitió un simpatizante de Gimnasia. Su amigo, hincha de Estudiantes, (ninguno quiso revelar sus identidades, como suele suceder en este círculo), sentenció: "Las banderas son una responsabilidad, no son para cualquiera. Tener un trapo es sinónimo de cartel dentro del estadio, pero afuera de la cancha tenes que mantener el perfil más bajo del mundo; nada de Facebook y fotitos, debe guardarse en un lugar secreto". "En la mayoría de las hinchadas, cuando alguien pierde un estandarte, no puede volver a entrar a la tribuna", concluyeron.







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