viernes, 10 de enero de 2014

Luis Suarez: San Lorenzo es el que más me gusta

En la Argentina, le tira San Lorenzo. "Cuando bromeábamos con mis hermanos era hincha de San Lorenzo. Siempre me gustó, no sé por qué. Con mis hermanos apostábamos, todo en joda, yo siempre iba por el Ciclón, miraba los partidos… San Lorenzo es el que más me gusta".


suarez


"UH, LA TENGO, ¡la tengo!", se emociona Luis Suárez con una sonrisa pícara, como si estuviera cambiando figuritas en la plaza. Pero no habla de una difícil, sino más bien de una prácticamente imposible. Al fin y al cabo, a la hora de llenar el álbum de los recuerdos, no son muchos los jugadores que puedan ostentar haber salido en la tapa de un diario sudafricano caracterizados como el demonio. Sí, sí, Luis Lucifer Suárez, servidor.

El Gráfico llegó a entrevistarlo a Amsterdam con la tapa del Sunday Times de Sudáfrica. Era un buen disparador para hablar del momento más dramático del Mundial 2010. La volada in extremis de Suárez contra Ghana, el penal errado por Gyan en el último segundo, el alargue de la Celeste con 10, la serie de penales, la clasificación uruguaya a semifinales. En lugar de la mano de Dios, en Africa se la bautizó como la mano del diablo. "No sólo que la vi, sino que esa tapa la tengo guardada, claro que la tengo guardada. Yo me cagaba de la risa. Me hicieron como un demonio, no lo podía creer", remarca con una carcajada. Aquí en De Toekomst, el bunker del Ajax, Suárez retoma un estado angelical que lo ubica muy cercano al paraíso. En lugar de la capa roja, lo que tiene es alfombra roja. Es la imagen del club, el espejo para los jóvenes, el líder en el vestuario. Su imagen está en los pasillos y en la puerta del museo del club. Su camiseta número 16 es la más vendida en los negocios y la más vista en el Amsterdam Arena. Suárez es del Ajax, pero sobre todo aquí da la impresión de que el Ajax es de Suárez. Así, literalmente. Ubicado entre los grandes jugadores que vistieron una camiseta llena de historia, con sólo 23 años, el goleador de Salto es el capitán del equipo y domina el holandés tan bien como jugar al filo del offside. "La clave fue el primer año, cuando llegué al Groningen, iba con mi novia y un compañero a estudiar casi todos los días. Después, ya estando en el Ajax empecé a ir a la selección más seguido, pero lo terminé de aprender escuchando y hablando. Lo que es específicamente de fútbol lo entiendo todo, cualquier indicación. Quizás se me complica con algunas otras cosas, porque ellos mezclan algunas palabras. En vez de decir 'yo tengo' quizás dicen 'tengo yo', cosas del estilo, pero una vez que estás acá, ya te vas acostumbrando. Lo que tiene de bueno es que cuando vuelvo a Uruguay no tengo ningún acento raro, ¡imposible que se te pegue el holandés!".

En español, Suárez se refiere a su club como "El Asha", bien a la usanza rioplatense, cosa de que quede claro que el holandés no le hizo formatear su chip original. Y con ese acento de barrio, recuerda sus picaditos callejeros de la infancia. "A la hora de patear, uno siempre grita el nombre del ídolo, y en ese momento, más o menos cuando yo tenía 8 años, con un compañero mío de Nacional siempre nombrábamos a Chevantón, que en ese momento creo que era de la Sub-20 y estaba haciendo las cosas bien con Uruguay. 'Ahí le pega Chevantón', bromeábamos. Pero te digo la verdad, mi ídolo desde siempre fue Batistuta. Y no lo digo ahora por el hecho de que esta sea una revista argentina, para nada".



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